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miércoles, 11 de junio de 2014

Mini pastelitos de limón y frambuesas

Otra receta de frutos rojos para aprovechar que es temporada, estos pastelitos los he hecho en formato mini, en un par de bocados han desaparecido, pero los podéis hacer en un molde más grande aumentando el tiempo de horneado, son tiernos y fresquitos, así que apetecen aunque ya aprieten los calores. :)

Mini pastelitos de limón y frambuesa


Ingredientes:

  • 1 huevo L
  • 60 gr de azúcar
  • 35 gr de aceite de girasol
  • 50 gr de harina
  • 3 gr de levadura en polvo
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla
  • 1 cucharadita de emulsión de limón o la ralladura de un limón
  • Un puñadito de frambuesas frescas
  • Un poco de azúcar glas para decorar


Con estas cantidades salen 6 mini pastelitos, si queréis hacerlo en molde grande doblad las cantidades.

Mini pastelitos de limón y frambuesa


Preparación:

Batimos con las varillas el huevo y el azúcar hasta que esté blanquito y esponjoso. Añadimos el aceite y seguimos batiendo hasta que se integre, cuando esté integrado ponemos la vainilla y el limón y mezclamos.
Ahora es el momento de añadir la harina tamizada con la levadura y mezclarlo bien, cuando tengamos una masa homogénea ponemos las frambuesas y mezclamos con cuidado con una espátula.

Llenamos los moldes previamente engrasados y horneamos en el horno precalentado a 170 grados unos 25 minutos, el tiempo dependerá del tamaño de los moldes, pinchamos con un punzón para asegurarnos que sale limpio y los tenemos bien horneados, si no, dejamos un poquito más. Si lo hacemos en un solo molde puede necesitar hasta 50 minutos.

Desmoldamos, dejamos enfriar en una rejilla y cuando estén fríos espolvoreamos con azúcar glas.



Como veis, es una receta muy sencilla y rápida, así que no hay escusa para no encender el horno y hacerla con frambuesas, fresas, arándanos o lo que se os ocurra. ¡a comer!.


domingo, 30 de marzo de 2014

Bizcocho de ángel / Angel food cake

El bizcocho de ángel es la cosa más tierna que hayas probado, debe ser algo así como comerse una nube, suave, ligero y esponjoso, una delicia que se deshace en la boca. ¿Se nota mucho que me encanta?.

La única pega de este bizcocho es que hay que comprar un molde para angel food, como veréis en los ingredientes no lleva levadura ni nada parecido, es prácticamente clara de huevo y azúcar, así que es imprescindible su molde, es de aluminio y bajo ningún concepto se debe engrasar, las claras deben poder agarrarse a las paredes del molde y trepar por él.

Este es el famoso molde, los hay de diferentes diámetros, esta receta la he adaptado a mi gusto (la original me resultaba demasiado dulce) y he ajustado las cantidades para el molde de 18 cm, siguiendo la receta de la gran Bea Roque, de El rincón de Bea.



Como veis, tiene tres patitas para dejarlo enfriar boca abajo y que no se baje durante el enfriado, es desmoldable, así que luego se saca sin demasiada dificultad.

Eso sí, hay que seguir las instrucciones al pie de la letra e intentar que la masa quede lo más esponjosa posible antes de hornear para conseguir esa textura maravillosa, casi de algodón de azúcar.


Bizcocho de ángel / Angel food cake


Ingredientes:

Para un molde de 18 cm.

  • 9 claras de huevo xl o 300 ml de claras pasteurizadas
  • 1/4 de cucharadita de sal
  • 1 cucharadita de cremor tártaro
  • 260 gr de azúcar
  • 93 gr de harina tamizada
  • 1 o 2 cucharaditas de extracto de vainilla (depende de lo vainilla adictos que seáis)
 El cremor tártaro se compra en tiendas de repostería y lo aprovechareis para más recetas que lleven bastantes claras de huevo.


Preparación:

Precalentamos el horno a 170 grados.
ponemos a batir las claras con la sal y el cremor tártaro a velocidad baja durante un minuto, subimos la velocidad y seguimos batiendo hasta que las claras estén montadas y formen picos blandos.

Sin parar de batir, bajamos la velocidad al mínimo y vamos añadiendo el azúcar muy poco a poco, un par de cucharadas cada 15 segundos, cuando acabemos, las claras deben seguir firmes y brillantes.
Ponemos el extracto de vainilla y subiendo un poco la velocidad, batimos otro minuto.

Bajamos la velocidad de nuevo y añadimos la harina muy bien tamizada muy lentamente, una cuchara cada vez y no ponemos la siguiente. Cuando acabemos, las claras habrán bajado un poco, pero la mezcla debe seguir suave y esponjosa.

Vertemos la masa en el molde sin engrasar, alisamos la superficie con la espátula y horneamos durante 40 minutos sin abrir el horno.

Cuando esté listo, lo sacamos y lo dejamos enfriar boca abajo, para que no se baje, al menos una hora.
Pasamos una espátula alrededor para despegarlo, desmoldamos y lo dejamos sobre una rejilla hasta que esté frío del todo.





No os dejéis intimidar por el tema del molde, está tan bueno, que si lo vais a hacer de vez en cuando, vale la pena, ¡es una auténtica delicia!